sábado, 25 de septiembre de 2010

REALES AUSENTES

A los hombres y mujeres que no fui tengo que inventármelos.

1 comentario:

Marco dijo...

Borges, otro gran creador de heterónimos, fantaseó en su poesía con ser todos aquellos hombres que nunca fue, en especial hombres de acción que blandieron espadas y derramaron su sangre sobre una tierra ignota y hostil, como sus propios antepasados. Supongo que la secreta frustración de todo intelectual es haber vivido al calor del brasero e ignorar la belleza salvaje de la épica, medir su valor con oponentes temibles, como hicieran Sócrates, Garcilarso o Lord Byron, estos últimos muertos en guerras olvidadas que sin embargo gozaron de la dicha de vivir en la exaltación viril del combate y encontrar una muerte cierta, que no gloriosa (ninguna muerte lo es) Porque no hay mayor tragedia que dar el alma en la cama aséptica y anónima de un hospital tras una agonía envilecedora y unánime. Cómo envidio a Cervantes, y no por lo obvio, que también, sino por haber combatido con un pie en su nao y el otro sobre la del enemigo turco, acuchillando infieles en el frenesí de la batalla. Matar o ser muerto, cada golpe es una tirada de dados y el valor debe serte fiel. De flaquear, el Mediterráneo domiciliará tu olvido. Escribir el Quijote se me antoja más sencillo. Perder una mano fue un sacrificio menor. De haber perdido ambas, lo hubiera dictado o escrito con la boca. Inventemos bárbaros, ya que nunca lo seremos.