miércoles, 3 de noviembre de 2010

TODOS CONTRA TODOS

Durante estos años de vuelta de Granada uno ha escuchado de todo sobre su persona: que si eres un cabrón (aún no llevo patas ni cuernos, espero, en alguna otra vida, convertirme en animal y darme el gustazo de desatar todas las represiones), que si eres un lameculos ( si aprender de personas que saben más que tú significa esto, pues claro que sí), que un vendido (esto lo dice un personajillo que tiene la edad mental de 18 años), que si un pretencioso (ya, la ambición por crear ahora se llama así) que tenías que estar en la plaza vendiendo pipas (esto fue lo mejor, un comentario en el periódico X; claro que sí, ojalá no me hubiese dedicado a esto de la literatura, si me lo cuentan antes desde luego que vendo pipas y gominolas), que eres un cuentista (a veces, llega un momento en el casi todo es mentira), que si un borracho (el borracho es quien no lleva con dignidad su cogorza; yo, que soy un niño de los botellones alguna vez lo habré sido, qué se la va hacer), que cómo has cambiado ( sin comentarios), que tenías que ser así (ya, ya, oh, sí); que si yo tengo principios y tú no (seguro que sí), que yo soy un gran poeta, pero me reconocerán cuando haya muerto, tipo Fonollosa (también, los poetas marginales como V. son todos muy buenos), que por qué tienes ese ansia de publicar aquí o allí (porque me sale de los cojones), que la verdadera poesía es esto o aquello (la verdadera poesía es la que no se escribe, en muchos casos); que mira este tipo donde está, que mira el otro (ay, la envidia, que jodida es), etc, etc. Todo esto lo he escuchado cuando el menda ha salido en algún periódico regional o por tercera o, en el mejor de los casos, en primera persona, pero en esta ocasión de manera muy solapadita. Está claro que haga lo que haga, en el plano cultural, siempre va estar mal; siempre están en Extremadura y fuera de ella (pero extremeños también, que sabemos quién es quién) aquellos que critican y critican y critican y ya está; que ese ejercicio muy español se convierte en el juego del yo-yo. Lo peor de todo es que estas cosas no pasaban en el patio del colegio, zas y se acaba el diálogo de besugos. A todos estos pequeños enemigos os agradezco el seguir ahí, vuestro venenillo me da fuerzas.

1 comentario:

NurSD dijo...

OLE TUS HUEVOS! (CON PERDON)