sábado, 8 de enero de 2011

FILOSOFÍA DE LA NO IDENTIDAD III: LA HETERONIMIA COMO MITO O NOSOTROS, LOS EXTRANJEROS

 
La heteronimia, desde el mito, es la conexión entre la identidad real y la identidad suprarreal.
La heteronimia es un punto de encuentro entre lo material y lo espiritual, lo individual y lo colectivo, lo específico y lo universal.
De la voluntad de ser nosotros mismos a la voluntad de ser otros, y el paso final: la voluntad de ser sólo la obra: la anonimia. Ay, en la época del Facebook y El Gran Hermano.
Similitudes: el mito y la heteronimia pertenecen por definición a lo colectivo.
Desde lo religioso, la heteronimia es una manera de ganarse el espíritu, una manera de llegar a completar el Rostro.
La heteronimia representa la manera de ser consciente de sí mismo.
Crearse, crearse, no negar nada de lo que fuimos.
El cazador de Proteo, el espejo roto, el ajuste de la realidad y el deseo: la heteronimia.
Jimena Alba, Pablo Gaudet, Luis Yarza, Rafael Fuentes, Óscar de la Torre, Julio César Galán: pero, aún tienes miedo a la muerte? No. Pero, aún tienes miedo a la enfermedad? No, existe el suicidio. Moriremos entre flores.
Hemos llegado al instinto de vida: la competencia individual y la independencia. Hemos llegado al instinto de la muerte? A la comunidad, a la familia y a la humanidad? -Ya sabes que me gusta probarlo todo de todas las maneras.
Argel: ya somos el otro del otro.
Con la heteronimia estoy intentando reconstruir mi intrahistoria.
Los heterónimos devorarán mi nombre.
Uno piensa en los millones de estrellas, en los millones de muertos durante la historia de la humanidad, en las ciudades enterradas, en los planetas y en las galaxias desconocidas, en la destrucción de este mundo (todo tiene sus puntos suspensivos), y entonces la escritura tiene el sentido y la verdad que tuvo siempre: acabar con el aburrimiento, es decir, distraer un rato a la muerte.
 
Kurt Hubner, en su texto La Verdad del Mito, apunta que en la ciencia y en la dimensión mítica la intersubjetividad empírica se apoya en la pura experiencia. También en la heteronimia.
Algunos creen que la heteronimia es una consecuencia del narcisismo extremo del autor y no perciben que el autor que tan sólo se enclaustra en su nombre sí si sufre de esa enfermedad mental.
El deseo de inmortalidad literaria es una estupidez natural en el escritor.
 
 
 

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