martes, 11 de enero de 2011

POCOYO O EL SIMBOLISMO ALEGRE

Aunque no me gustan nada las referencias familiares, haremos una excepción. Hoy, mi sobrino, que se llama David, me preguntó por qué se llamaba así, mi cara: ¿...? Respuesta rápida y fácil: -Le gustaba a tu madre. Respuesta de él: -Pues yo quiero llamarme Pocoyo. Quizás, esto sea el origen animado de la heteronimia.

1 comentario:

Marco Antonio dijo...

El nombre es la etiqueta de propiedad del padre, signo de la soberanía del creador sobre la criatura. Tu sobrino estaba afirmándose con precocidad a través de la elección imposible del nombre.
Cuando me suelta eso de que el nombre dice mucho de una persona, lacónicamente le respondo: De sus padres tal vez.